Tuesday, January 12, 2010

Christ's Agony / La Agonía de Cristo


In English:
I'm sure the soldiers seized Simon and forced him to carry Jesus' cross - not because they kindly wanted to make it easier for my Lord - not at all!

The brutal soldiers probably kicked and insulted my Lord as He fell hard and struggled under the weight of the heavy wooden beams, exhausted from a night of torment.

I'm sure He could scarcely lift His exhausted body and continue up that hill. I think He was mocked and insulted with swear words as they demanded him to get up. Then the soldiers seized Simon and shouted, "You carry it and let's get moving" (to put it politely).

I'm sure that blood spattered my Lord's face, dried blood matted his hair, and his raw open head wounds still oozed. I'm sure the flies, so prevalent, landed on his wounds and the blood - only adding to the misery. I'm sure his puffed and swollen half-shut eyes were black and blue from slaps and hits. He was now physically weak.

I'm sure that in the Garden the night before, He grieved with agonizing sobs. I'm sure He cried so that it seemed his heart would break.

And yet those dearest and nearest to him on earth slept - not because they did not love Him, but because the digestion of a full meal took its course over their tired bodies. He was alone as he cried at times too deeply for tears to come.

What blasphemy to see the effeminate, mournful, white-washed face of Jesus painted by artists and sculpted for Easter week parades!

The prophet Isaiah in the Bible tells us,
"His face was so disfigured he seemed hardly human,
and from his appearance, one would scarcely know he was a man."

This he suffered because
"...he was pierced for [my] our rebellion,
crushed for [my] our sins."

En español:
Estoy segura de que los soldados agarrarían a Simón y le forzarían a llevar la cruz de Jesús - no porque en su bondad quisieran hacer la carga más ligera para mi Señor - ¡ni mucho menos!

Lo más seguro es que los soldados tan brutales le dieran patadas y le insultaran a mi Señor cuando cayó con todo su peso y luchó bajo el peso de las pesadas vigas de madera. Estaría agotado por la noche de tortura.

Estoy segura de que apenas podía levantar su cuerpo agotado para continuar subiendo esa colina. Pienso que se burlarían y le insultarían con palabras profanas mientras le ordenaban que se levantara. Entonces los soldados sacudirían a Simón y le gritarían, "Llévala tú, muévete" (por decirlo de una manera más suave).

Estoy segura de que la sangre salpicaría la cara de mi Señor, que la sangre seca enredaría su pelo, y que las heridas abiertas en su cabeza supurarían. Estoy segura de que las moscas, tan abundantes, picarían sus heridas, empeorando su sufrimiento.

Estoy segura de que sus ojos estarían entrecerrados, hinchados y amoratados por las bofetadas y los golpes que recibió. Ahora estaba fisicamente débil.

Estoy segura de que en el huerto la noche antes, se angustió con sollozos agonizantes. Estoy segura de que lloró tanto que parecería que su corazón se rompería.

Sin embargo sus más queridos y más cercanos en la tierra durmieron - no porque no le amaban, sino porque la digestión después de una gran cena se apoderó de sus cuerpos cansados. Él estaba solo mientras agonizó una angustia que no le permitió ni lágrimas.

¡Qué blasfemia la afeminada, dolorida, blanqueada cara de Jesús pintada por los artistas y esculpida para la Semana Santa!

El profeta Isaías nos dice en la Biblia,
"...así fue desfigurada su apariencia más que la de cualquier hombre,
y su aspecto más que el de los hijos de los hombres."

Esto lo sufrió porque
"...fue herido por [mis] nuestras transgresiones,
molido por [mis] nuestras iniquidades."





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